Mudanza con gatos: consejos para que tu gato no sufra
Jesús Sánchez ·
A un gato le cuesta más una mudanza que a cualquiera de la casa. Su territorio desaparece en cajas, entra gente desconocida y, al final del día, aparece en un sitio que huele distinto. Con estos consejos para mudanzas con gatos puedes reducir mucho ese estrés, y casi todo depende de lo que hagas antes del día de la carga.
Vamos a ver el proceso por orden: las semanas previas, el día de la mudanza, el viaje y la llegada a la casa nueva.
Las semanas previas: transportín, rutinas y veterinario

Un gato que conoce su transportín y mantiene sus horarios llega al día de la mudanza mucho más tranquilo. Empieza con dos o tres semanas de margen.
Acostumbra al gato al transportín
Si el transportín solo sale del armario para ir al veterinario, tu gato lo asocia a algo malo. Cámbialo así:
- Déjalo abierto en una zona de la casa donde el gato pase tiempo.
- Pon dentro una manta o una prenda que huela a ti.
- Mete algún premio o su juguete favorito de vez en cuando.
- Cuando entre solo, cierra la puerta unos segundos y vuelve a abrirla. Ve alargando el tiempo poco a poco.
Deja las cajas a su alcance y mantén sus rutinas
Saca las cajas de la mudanza unos días antes de empezar a llenarlas. A la mayoría de los gatos les encantan, y así dejan de ser algo nuevo cuando la casa se llena de ellas.
Mientras embalas, intenta que sus horarios no cambien: comida, juego, limpieza del arenero y ratos de sofá a la misma hora que siempre. Deja sus cosas (cama, rascador, arenero y comederos) para lo último. Hay difusores de feromonas felinas que ayudan a algunos gatos en situaciones de cambio; si tu gato es especialmente nervioso, pregúntale a tu veterinario.
Visita al veterinario y datos del microchip
- Revisión antes de la mudanza: comprueba que está al día de vacunas y desparasitación, y comenta con el veterinario cómo suele llevar los viajes.
- Microchip: actualiza tu dirección y tu teléfono en el registro de identificación animal de tu comunidad autónoma. Si el gato se escapa en la casa nueva, es lo que permite que te lo devuelvan.
- Veterinario en destino: si te mudas lejos, busca uno cerca de la casa nueva antes de llegar.
El día de la mudanza: una habitación cerrada para el gato
El momento de más riesgo es la carga. Hay puertas abiertas durante horas y gente que entra y sale cargando muebles. Un gato asustado puede esconderse en una caja o salir por la puerta en un descuido.
Lo más seguro es dejarlo en una habitación cerrada desde primera hora:
- Elige una habitación que ya esté vacía, o la última que se vaya a vaciar. El baño suele funcionar bien.
- Deja dentro su arenero, agua, su cama y el transportín abierto.
- Pon un cartel en la puerta para que nadie la abra.
- Avisa a quien vaya a ayudarte con la carga de que hay un gato en esa habitación.
Si contratas la mudanza, coméntalo también en la solicitud de presupuesto. Así el equipo sabe desde el principio que hay una puerta que no se toca. Otra opción es dejar al gato ese día con alguien de confianza o en una residencia felina, si ya la conoce.
El gato sale de su habitación el último, en el transportín, cuando todo está cargado.
El viaje: cómo transportar al gato

El gato viaja contigo, en tu coche. Nunca en el camión de la mudanza, ni siquiera en un trayecto corto dentro del mismo municipio.
En coche
- Coloca el transportín en el suelo, detrás de un asiento delantero, o sujétalo con el cinturón en el asiento trasero.
- Cúbrelo en parte con una manta: ver menos movimiento tranquiliza a muchos gatos.
- No abras el transportín dentro del coche, aunque maúlle. Un gato suelto en el coche es un peligro para él y para quien conduce.
- Muchos veterinarios recomiendan no darle de comer en las horas previas al viaje para evitar mareos. Consulta con el tuyo cuánto tiempo.
¿Se puede transportar un gato sin transportín?
No es recomendable. Una caja de cartón no aguanta si el gato se agobia, y un arnés no impide que se escape al abrir la puerta del coche. Si no tienes transportín, cómpralo o pídelo prestado unas semanas antes, y así también tendrás tiempo de acostumbrarlo.
Trayectos largos
A tener en cuenta si la mudanza es a otra provincia:
- Pon un empapador en el fondo del transportín por si hace pis durante el viaje.
- En las paradas, ofrécele agua sin sacarlo del transportín.
- No lo dejes nunca en el coche aparcado al sol, ni un rato. El interior se calienta muy rápido.
- Si el viaje dura más de un día, en el alojamiento déjale salir solo dentro de la habitación cerrada, con un arenero.
Al llegar: la habitación segura y la casa poco a poco

Soltar al gato en una casa llena de cajas y gente es la forma más rápida de que se esconda debajo de un mueble durante horas. Es mejor darle un territorio pequeño primero.
Prepara su habitación antes de soltarlo
Antes de abrir el transportín, deja montada una habitación tranquila con todas sus cosas: arenero, agua, comida, cama y rascador. Que huelan a la casa anterior le ayuda a reconocerlas.
Mantenlo ahí el primer día o los primeros días, hasta que coma con normalidad y use el arenero. Después abre el resto de la casa habitación a habitación, cuando ya no haya operarios ni puertas abiertas a la calle.
Ventanas, balcones y salidas al exterior
Respecto a la seguridad de la casa nueva, revisa ventanas y balcones antes de dejarle explorar. Un gato en un sitio desconocido puede saltar o caerse donde en tu antigua casa nunca lo haría. Si vas a dejar ventanas abiertas, pon mallas de protección.
Si tu gato salía a la calle o al jardín, mantenlo dentro varias semanas. Tiene que reconocer la casa nueva como suya antes de salir, o puede intentar volver a la antigua.
¿Dónde debe dormir el gato los primeros días?
Donde se sienta seguro, y al principio eso suele ser su habitación, con su cama de siempre. Si antes dormía contigo, puedes dejarle hacerlo en cuanto esté tranquilo por la casa. Lo importante es que su cama y sus cosas de siempre estén a su alcance.
¿Cuánto tarda un gato en adaptarse a una casa nueva?
Depende mucho del gato. Algunos exploran la casa el mismo día y otros pasan semanas escondiéndose al oír un ruido. Influyen su edad, su carácter, lo distinta que sea la casa nueva y cuánto hayan cambiado sus rutinas, y todo eso pesa más que cualquier plazo fijo.
La regla 3-3-3
Es una orientación muy extendida, sobre todo en adopciones, que divide la adaptación en tres etapas:
- Los primeros 3 días: el gato tiene miedo, se esconde y puede comer poco.
- Las primeras 3 semanas: empieza a explorar y a coger rutinas.
- Los primeros 3 meses: se siente en su casa.
Tómala como una referencia general. Un gato que ya vive contigo suele adaptarse antes que uno recién adoptado, porque te conoce y conserva sus cosas.
Señales de que algo no va bien
Que se esconda o maúlle más los primeros días es normal. Consulta con tu veterinario si:
- Pasa más de un día sin comer.
- Deja de usar el arenero o lleva un día sin orinar.
- Sigue escondido todo el día después de las primeras semanas.
- Se lame en exceso hasta hacerse calvas, o se vuelve agresivo.
Si tienes más de un gato
Cada gato viaja en su propio transportín, aunque se lleven bien. En la habitación segura, pon un arenero por gato y uno más, que es la recomendación habitual, y comida en sitios separados.
El estrés de la mudanza puede provocar roces entre gatos que antes convivían sin problema. Si aparecen bufidos o peleas, sepáralos unos días en habitaciones distintas y vuelve a juntarlos poco a poco, intercambiando primero sus mantas para que se acostumbren al olor del otro.
Organiza la mudanza con tiempo
Con el gato a salvo, el resto del plan de la mudanza se lleva mucho mejor. Si estás preparando el traslado, pide tu presupuesto de mudanza desde la página de tu municipio y cuéntanos en la solicitud que hay un gato en casa. Si te mudas en la provincia de Valencia, por ejemplo, tienes la página de mudanzas en Torrent y las del resto de municipios. Te respondemos en 24 horas con el presupuesto.